Pude compartir con los niños y jóvenes de la asociación “Manos que Hablan” y me uno a su slogan: Una vida plena para los niños sordos de Guatemala. Quiero agradecer a las personas que hacen que este proyecto pueda funcionar y me alegra muchísimo el saber que ha sido un trabajo de varios buenos guatemaltecos tanto en Guatemala como migrantes guatemaltecos en los Estados Unidos, esto es una muestra que si trabajamos unidos podemos construir una gran nación. Bendiciones.

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